Crash Test

Si los ingenieros de automóviles usan los ensayos de choque para garantizar la máxima seguridad de sus ocupantes, ¿por qué no hacer lo mismo con las sillas infantiles?

Si alguna vez te has preguntado cómo lo hacemos para tener las sillas de automóvil más seguras del mercado, aquí te explicamos todos nuestros secretos.

Un laboratorio único
Todas las sillas Jané nacen en el Jané Crash Test Research Center, el único túnel de choque privado de España para la investigación de la seguridad infantil.

Al tenerlo en nuestra fábrica de Palau-Solità i Plegamans (Barcelona), podemos usar el Crash Test tantas veces como creamos necesario. Sólo así podemos ofrecerte las sillas más testadas del mercado y con la homologación más estricta de Europa.

Nuestros dummies

¿Qué es un dummy?
En los crash test que se llevan a cabo con los automóviles se utilizan unos muñecos que simulan ser los conductores y acompañantes. A esos muñecos se les llama “Dummies” y son los encargados de recibir todos los golpes necesarios para investigar cómo mejorar la seguridad de los ocupantes del automóvil.

Hay dummies con el tamaño y peso de los bebés y niños, y estos son los que usan nuestros ingenieros en el Jané Crash Test Research Center.
Nuestra família de dummies.

Para testar las sillas Jané y garantizar la máxima seguridad para tus hijos, usamos dummies de todas las edades. A nosotros nos gusta llamarlos “nuestra família de dummies”: un recién nacido, un bebé de 9 meses, uno de 18 meses, otro de 3 años, uno de 6 años y otro de 12 años.

Dotados de características humanas
Para que los ensayos de choque sean lo más parecidos posible a lo que ocurriría en un choque real, los dummies deben seguir dos criterios básicos:

  1. Biofidelidad: Que sea lo más parecido en tamaño y peso a los niños de la edad que representa.
  2. Antropomorfismo: Que los movimientos y reacciones del dummy sean lo más parecido posible a los de un niño real

32 sensores nos permiten medir el daño producido en caso de impacto
Los dummies están equipados con 32 sensores. Estos sensores están repartidos por casi todo el cuerpo (cabeza, cervicales, pecho y pelvis) y, gracias a ellos, se puede medir los daños en caso de latigazo cervical, tensión del cinturón, impactos laterales y desplazamiento vertical.